Kika Nazareth habla sin filtro. Lo hace desde la concentración con Portugal, donde ya ejerce como una de las voces del vestuario mientras la selección pelea por un billete para el Mundial de Brasil 2027. Ante Finlandia dejó su sello con dos asistencias. Fuera del campo, volvió a dejar titulares.
La delantera del Barcelona se abrió en el programa L’eclipsi de 3Cat. Habló del peso de llegar al Barça como fichaje de impacto, de la presión que arrastra y también de la distancia que sintió al salir de Portugal rumbo a España.
“Me agrada la vida en Barcelona y estamos hablando de una de las mejores ciudades del mundo. Hay gente bonita, playa, gastronomía y el mejor club del mundo, con las mejores jugadoras del mundo. ¿Qué más puedo pedir? Ahora pienso: ‘Ya estoy aquí... Francisca, relájate un poco porque ya eres de las mejores también. Poco a poco’. Lo que pagó el Barça por mí me generó mucha presión. En ese momento era el segundo o tercer traspaso más caro en el fútbol femenino".
La portuguesa reconoce que esa etiqueta pesó durante meses. Hoy dice respirar con algo más de calma, aunque admite que las dudas siguen ahí.
“Ahora ya no, gracias a Dios.... Pero sigo con el síndrome de la impostora. Todas las personas tienen un ego y eso es bueno: te lo debes creer y es normal, pero creo que nuestro ego es más sano y hay una línea entre eso y ser respetuoso. No me gusta compararlo con el masculino. Tú me ves y parezco una persona con mucha confianza, pero soy una persona insegura, aunque no tenga motivos para serlo. Muchas veces necesito que la gente me diga las cosas”.
Nazareth también se detuvo en el peso de representar a Portugal. Un país con nombres gigantes en el fútbol. Ella prefiere construir su propio camino.
Un mensaje claro
“No quiero estar en el mismo saco que Figo, Mourinho y Cristiano Ronaldo. Me agradan y soy portuguesa con mucho orgullo, pero me gustaría que me miren con otros ojos. No saben lo que es ser jugadora de fútbol, cambiar de camiseta, jugar en Madrid o Barcelona. No es fácil. A veces la gente se olvida de que también somos personas y que no lo hacemos con mala fe. Ahora que ya estoy bien de mi lesión, quiero tener un poco más de continuidad y estabilidad, que aún no llega, y creo que estoy haciendo las cosas bien… o no”.
Nazareth aterrizó en el Barcelona en el verano de 2024 procedente del Benfica. Llegó como una de las estrellas emergentes del fútbol europeo. El salto fue grande. Dentro y fuera del campo.
“Lo he cambiado todo —casa, familia— por el fútbol y ahora estás sola. Tengo a las jugadoras, a mi familia, pero es muy complicado. Cuando no estás bien fuera del campo, dentro tampoco lo estarás, seguro. Aun así, uno debe entrenar. Quiero ganarlo todo en el fútbol: la Champions, todo. Soy muy competitiva”.

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