Kustudic: "Hicimos cosas para ir a la cárcel"

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Batalla de Belgrado

Kustudic: "Hicimos cosas para ir a la cárcel"

Miguel Ángel Lara
por Miguel Ángel Lara

La primera jugada, el saque de centro, ya fue una entrada salvaje. Miograd Kustudic, el 9 de Yugoslavia, se lanzó con los dos pies por delante a por el español que puso la pelota en juego, Juanito. Esquivada la tremenda entrada, el 7 de España caía al suelo quejándose de un golpe en la garganta de Jusf Hatunic. Son los 10 primeros segundos de un partido que pasó a la historia de la selección española como la Batalla de Belgrado. La dureza que se vivió en el Pequeño Maracaná, donde España juega este jueves ante Serbia, es incomprensible hoy, 47 años después.

MARCA recuerda ese partido con seis de sus protagonistas, tres españoles y tres jugadores de la selección yugoslava. Una cita que era una final con una sola plaza en juego para el Mundial de Argentina. A España le bastaba con empatar o perder por un gol.

La fecha del partido fue el 30 de noviembre de 1977. El día anterior, Yugoslavia celebró su día nacional y el gobierno de Tito decidió que se alargara la celebración y ese miércoles tampoco se trabajara. Motivo: el gran partido de fútbol.

REVANCHA

El gol de katalinski en 1974

Yugoslavia dejó a España fuera del Mundial Alemania de 1974. Lo hizo en un partido de desempate que se tuvo que disputar en Frankfurt. El famoso gol de Katalinski decidió.

RELACIONES DIPLOMÁTICAS

Toros antes que embajador

Yugoslavia se negó a mantener relaciones diplomáticas con España hasta que no muriese Franco. El 31 de octubre de 1977, Fernando Olivié González-Pumariega se convirtió en el primer embajador español en Belgrado desde 1941. En 1971, Luis Miguel Dominguín toreó en la capital yugoslava en un evento de la Universidad de Belgrado.

VENGANZA

A la "caza" del yugoslavo en Elche

El partido de Belgrado se jugó a las una y media de la tarde. Y se televisó. Por la noche, la sub 21 ganó 1-0 (gol de Gordillo) en Elche. A los yugoslavos se les lanzó de todo: botes, naranjas, alguna botella... Nadie fue alcanzado.

POLÍCIA

Un perro tras un espontaneo

Antes del partido de Belgrado, un espectador saltó al campo con una bandera. La policía lanzó un perro a su caza.

Belgrado, como toda la nación, vivía en un estado de sobreexcitación después de la victoria dos semanas antes por 4-6 en Bucarest. Horas antes de que el inglés Ken Burns diera orden de empezar, las gradas del campo del Estrella Roja eran un manicomio.

De los seis testimonios que casi medio siglo después recuerdan la Batalla de Belgrado, sólo Safet Susic niega que se viviera algo excepcional. Lo cierto es que las imágenes no dejan en buen lugar la evocación de ese día del que fue uno de los jugadores con más talento que dio la fina escuela yugoslava. En más de una de las acciones que bordean el delito aparece implicado.

Batalla de Belgrado
Batalla de Belgrado
Batalla de Belgrado

EL BOTELLAZO

En ese ambiente exacerbado y colérico se rozó la tragedia con el botellazo que impactó en la cabeza de Juanito. La entrada que sufrió el delantero español justo antes del cambio y su gesto con el pulgar hacia abajo a la grada son un ejemplo de la violencia extrema que presidió esa tarde fútbol en Belgrado.

Fueron momentos de pánico. Para los que estaban allí. Y más para la familia de Juanito, que veía las imágenes por televisión. Su mujer, María del Carmen, estaba embarazada por segunda vez (Roberto) y cuidaba de un niño de algo más de un año (Juan David). Después, Juanito les contaría en un viaje en coche lo que vivió, pero a los tres se les ha perdido en el tiempo qué les dijo.

Un gol de Rubén Cano ("un verdadero churro", cuenta su autor) llevó a España al Mundial de Argentina. La selección había conquistado la Batalla de Belgrado, de la que regresó Pirri con el peroné roto. En Madrid fueron recibidos como héroes. No era para menos visto a lo que habían sobrevivido.

TESTIMONIOS

Seis testimonios, tres españoles y tres jugadores de la selección yugoslava, del partido más violento de la historia de la selección española.

RUBÉN CANO
RUBÉN CANO

"Nunca vi nada tan salvaje"

Fue tremendo. Desde la primera jugada. Lo ves ahora y se te ponen los pelos de punta. Fue una barbaridad. Es lo más salvaje que yo he visto en un campo de fútbol, y mira que cuando se juega en Argentina y en Sudamérica tienes muchas batallas que contar. Pero lo de Belgrado fue una salvajada. Los yugoslavos eran un equipazo, con gente de mucho talento, de calidad. Pero desde el saque inicial fueron a cazarnos. Ahí están las imágenes desde el primer balón. Era imposible jugar al fútbol así. Nos quisieron amedrentar, pero nosotros no nos arrugamos. Ni por el ambiente, por la lesión de Pirri o porque el árbitro permitiese tantas entradas que eran de roja directa. Y luego lo de Juanito. ¡Vaya susto! Claro que temimos por su vida. Eso ya fue el colmo de la barbarie. Tuvimos suerte, en especial Juan.

LEAL
LEAL

"No nos podíamos arrugar"

Eso fue un desastre, aunque ganáramos y nos metiéramos en el Mundial. ¡Qué patadas! El campo llevaba horas lleno cuando nosotros llegamos. Luego a Juan se le ocurrió hacer lo de dedo para abajo. Yo estaba al lado. Él era así. Le acababan de dar una patada tremenda, una barbaridad. Y ya sabemos cómo era él. Me acuerdo que el vestuario daba a la calle y había cristales esos de baño, pero había algunos rotos y por ahí nos tiraban cosas. Inolvidable, la verdad. Lo tengo por ahí grabado y alguna vez lo he visto. Lo tenía en VHS y mi compadre Navarro me lo paso a un CD., Y claro que nosotros también pegamos. Lo que no podíamos hacer era asustarnos, arrugarnos, que había un Mundial en juego. Por suerte están las imágenes para comprobar qué equipo empezó a dar patadas, a hacer entradas que te ponen los pelos de punta.

ASENSI
ASENSI

"No sé cómo salimos vivos"

¡Aquello fue una auténtica barbaridad! Nunca lo podré olvidar. Tremendo. El día antes del partido apenas pudimos salir a la calle. Estaba todo tomado por el Ejército. Llegamos al campo y llevaba horas llenos. Hasta arriba. Se palpaba la tensión. En la grada había muchos militares. Yo creo que era para amedrentarnos. Sabíamos que iba a ser duro, durísimo. Pero fue una salvajada. ¡Qué violencia desde el saque inicial! No sé cómo pudimos salir vivos de allí, porque después del partido tuvimos que estar mucho tiempo para dejar el estadio. Ellos pegaban, lesionaban, lo del botellazo a Juanito... El árbitro no hacía nada, pero creo que estaba asustado por lo que veía y pensaba: Tengo que salir de aquí cómo sea. Mi amigo Kustudic me lo dice: Vaya la que os dimos en Belgrado.

KUSTUDIC
KUSTUDIC

"Hicimos cosas para ir a la carcel"

Bien puesto eso de la Batalla de Belgrado. Hicimos entradas y peleas como para ir a la cárcel. El país entero estaba volcado con el partido para ir al Mundial. ¡Fue una guerra desde el principio! Fue durísimo. ¡Madre mía qué entradas!, me digo cuando lo recuerdo y veo alguna imagen. De los dos, porque los españoles eran bravos y no se rendían. Era mi debut con Yugoslavia. Imagina, tu primer partido, más de 100.000 personas y la tensión que había. Yo lesioné a Pirri en una entrada por detrás. Por desgracia le rompí la pierna. Cuando vine al Hércules recuerdo que tenía miedo al ir al Bernabéu, No por Pirri, por Benito. Pero él me cogió y me dijo: “Juega bien, no pasa nada”. Al que tiró la botella a Juanito, que de 1.000 veces le daba una, lo detuvieron. España ganó bien, pero creo que interesaba más que ellos fueran a Argentina.

SURJAK
SURJAK

"Perdimos la cabeza en esa guerra"

Veníamos de un partido increíble en Bucarest. El ambiente en Belgrado era increíble desde días antes. En el estadio había más de 110.000 personas. Yo era el capitán y sabíamos que contra España siempre eran partidos duros. Y ese fue un paso más. Durísimo se queda corto. A nosotros sólo nos valía ganar por dos goles. Nos equivocamos, porque no se jugó nada. Era una falta detrás de otra. Es verdad que hicimos entradas que la ves hoy y piensas que son peleas de bajos fondos. Y luego estaba lo de Juanito. Hizo un gesto muy feo a la grada y un cretino le lanzó una botella. Intolerable. No hablé con Juanito de esa jugada, pero sí con compañeros que luego tuve en el Zaragoza. España ganó porque era mejor. No podemos decir nada. Ni un solo pero a su clasificación Perdimos la cabeza en esa guerra y no fuimos nosotros.

SUSIC
SUSIC

"No fue para tanto, ni una roja"

No estoy de acuerdo en que fuese una batalla. Ni nada por el estilo. Ha pasado mucho tiempo y no me acuerdo demasiado bien. Era un partido en el que teníamos que ganar por dos goles después de haber hecho algo magnífico en Bucarest. España era un gran equipo, nos ganó. Y bien, porque tenían jugadores de gran calidad. Yo, con 0-0, mandé una pelota al travesaño. Eso lo pudo cambiar, pero no entró. ¿Muchas patadas? Bueno, era el fútbol de antes. De verdad que mi recuerdo no es el de algo extraordinario. Jugué partidos igual o más duros. Lo explica bien que los dos equipos acabamos con once jugadores. No hubo ninguna expulsión. Lo de Juanito me pilló lejos. Me dijeron luego que hizo un gesto a la grada. Cuando me acerqué a la zona vi la botella en el suelo. Nunca hablamos después de eso.

Redacción:
Miguel Ángel Lara
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