
- Atlético de Madrid. Atlético: Un éxodo histórico… y una preocupación
“Marcos Llorente, Marcos Llorente”, coreaba hace unas semanas el Metropolitano para poner en valor a uno de los jugadores más importantes del actual Atlético. Un jugador que llegó como mediocentro (para reemplazar ni más ni menos que a Rodri) y desde el Real Madrid, un pasado que no suele sumar entre la masa social. Pese a esas dos barreras que superar, el 14 es ya una de las piezas claves de los de Simeone.
Y lo es desde el lateral derecho, puesto que ha hecho suyo las últimas temporadas pese a la competencia de un campeón del mundo como Molina. Y lo es pasando también a su origen en la medular, pero también a ese extremo derecho que se inventó Simeone y que tuvo el en Anfield en 2020 el arranque de un amor que tiene año de fin, 2027, pero que todo indica que se prolongará más allá.
Así, la intención tanto del Atlético como del propio jugador es ampliar el vínculo más allá de esos ocho años que cumplirá en el club al finalizar la próxima temporada. Le queda la actual, claro, para seguir engordando un palmarés que solo cuenta con una Liga, pero que casualmente él fue uno de los jugadores más importantes después del goleador Luis Suárez.
Renovación sin prisa
Pero volvamos al presente, que para Llorente pasa por una selección donde se está ganando el billete para jugar el próximo Mundial, en el que las dos partes implicadas buscarán un acuerdo sin prisa sabiendo que la hoja de ruta de ambos pasa por seguir de la mano quizá hasta que el 14 cuelgue las botas en el Metropolitano.
Hace unos días, en una entrevista con Sport, confesaba que no se veía jugando más allá de los 35 años. Las cuentas son claras y si cumple este pronóstico (nada arriesgado viendo que está en su mejor momento físico) se puede unir al club de 2030. Es decir, la base sobre la que se cimentará el Atlético de las próximas temporadas: Giuliano, Pubill, Barrios, Julián…
El brazalete
El cambio generacional empieza por la salida ya anunciada de Griezmann. Puede que no sea el único de los capitanes que se marche el próximo verano, pero que Antoine viva sus últimos meses en el club abre la puerta de la capitanía a un Llorente que heredaría por antigüedad el brazalete de capitán. Un salto en importancia en el grupo pero que habla de la trascendencia capital del número 14.
Se ve en sus números, con cuatro goles y cinco asistencias este curso. Llamativo que todas las dianas hayan llegado en la Champions, incluido un doblete en Anfield, estadio donde empezó a enamorar a una afición que ahora está entregada a uno de sus futuros capitanes siete años después de su llegada al Metropolitano.
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