- Exclusiva El gran anhelo del Atlético es... ¡Julián Álvarez!
- Estrategia Julián Álvarez, un 'bombazo' cocinado a fuego lento en el Atlético
Nadie habría podido imaginar que en el verano del aterrizaje de Mbappe en el Real Madrid, desde el Metropolitano se iba a 'amortiguar' su llegada con un golpe de efecto en el mercado. Jamás un campeón del mundo había elegido engrandecer su vertiginosa carrera (a sus 24 años colecciona 15 títulos en su palmarés) vestido de rojiblanco. Como tampoco el Manchester City había hecho una venta de tanta calado (70 millones fijos más algo menos de 20 en variables). Pero es real. Pese a que hace dos meses, concretamente el 4 de junio, cuando MARCA desveló una noticia que sacudió Argentina y daría la vuelta al mundo, se antojaba como una utopía, el gran anhelo del Atlético es hoy una realidad. Esta es la historia de una exclusiva mundial, el bombazo del verano. Así se fraguó el fichaje de Julián Álvarez, el jugador franquicia para una nueva era.
Julián Álvarez, el gran anhelo del Atlético
Con la firme y decidida intención desde las altas instancias del Metropolitano de competir en el mercado como ha venido haciendo el equipo sobre el verde desde que Simeone está al mando, el Atlético no sólo abonaría el terreno con una ampliación de capital de 70 millones o la incorporación de Carlos Bucero como Director General del Área de Fútbol, sino que también decidiría apuntar alto en el diseño de la hoja de ruta con la que pretendía rejuvenecer y fortalecer la plantilla. Le Normand, Sorloth, Ederson, Mikel Merino, Hancko fueron varios de los nombres puestos sobre la mesa, pero aún había una potencial oportunidad de mercado que supondría la guinda: Julián Álvarez. Avispados para tomar conciencia de que la Araña no era plenamente feliz con su rol en el City, ese sería el hilo del que empezarían a tirar en el club rojiblanco para lanzarse a por un delantero teóricamente fuera de sus posibilidades. Los primeros, De Paul y Molina, que comenzarían a tantear y a animar a su compañero de selección con un cambio de aires antes del inicio de la Copa América. Seguidamente, un Cholo que tampoco dudaría en entrar en acción viendo la receptividad del futbolista.
Un camino conocido hacia Julián Álvarez
Aunque por entonces suponía una utopía que el Atlético pudiera arrebatar una estrella a todo un Manchester City (por mucho que fuera su jugador número 12), la propia historia reciente mostraba ejemplos de que el club encabezado por Gil Marín y Enrique Cerezo ya había conseguido vestir de rojiblanco a jugadores que resultaban impensables. Luis Suárez, para conquistar la última Liga, y Villa, en la anterior, representarían dos jugadas maestras. Incluso se conseguiría el regreso de Griezmann, a unas horas del cierre del mercado y cuando nadie lo esperaba, tras todo un verano siendo un sueño imposible. Por eso, las mínimas opciones que hubiera por Julián, había que apurarlas.
El City no cede con Julián Álvarez
Con los rojiblancos de la albiceleste haciendo cada vez más fuerza y con la Araña encantado con la idea de seguir compartiendo vestuario en Madrid, el Atlético pulsaría las condiciones de un posible fichaje pero se toparía con una realidad demoledora: Julián no se vende. La negativa del City sería rotunda, trasladando sin paliativos que Guardiola seguía contando con su delantero, que le unía un contrato hasta 2028 y que no tenía intención alguna de escuchar ofertas ni de negociar una salida. El pimer acercamiento entre clubes, no obstante, ya se había dado. Era junio y la operación estaba en marcha.
Borrelli: "El Cholo seguro que le sacará más cosas de las que ya tiene"
Pese al mazazo de realidad que suponía la postura del City, tanto Julián como su entorno tenían claro ya que enrolarse a las órdenes de Simeone era lo mejor que podía suceder a un delantero de nivel que vivía a la sombra de Haaland. Juanjo Borrelli, el hombre que no dudó en dar el o.k. a su ingreso en River tras hacerle una prueba en la que le bastarían cinco minutos, visualizaba el salto de calidad que supondría para el Atlético la llegada del jugador y convencimiento de que El Cholo lo convertiría en una auténtica figura mundial.
Julián Álvarez, un 'bombazo' cocinada a fuego lento
A mitad de julio el Atlético inicia la pretemporada y se va a Los Ángeles de San Rafael. El foco está en los centrales y en el mediocentro, pero en la hoja de ruta atlética sigue marcado en rojo Julián. El martes 16 de julio, Morata acude al stage a comunicar que se va, lo que obliga al club a lanzarse a por un 9. Se elige a Dovbyk, que luego no llega (y sí Sorloth), pero de fondo sigue apareciendo La Araña. En ese momento, con el mercado bastante parado, la acometida por Julián se prevé para los días finales de agosto, donde todo se acelera. Pero todo sigue su curso. Con el deseo por la Araña intacto y con el escenario tan complejo, el Atlético diseñaría una magistral estrategia que acabaría dando su fruto. Había que cocinar el fichaje a fuego lento, sabiendo esperar los tiempos y sembrando el terreno para que se dieran una serie de pasos antes de abordar una nueva y definitiva tentativa con el mercado más avanzado. Por un lado hacía falta que Julián presionara al City, pero también que el resto de operaciones para reforzar la plantilla no hipotecaran la economía rojiblanca, de ahí que se midieran muy mucho todas las negociaciones y que la llegada de fichajes se hicieran esperar. Además, también había que encontrar la manera de hacer caja, con Joao Félix, por ejemplo.
Cruce de mensajes con Guardiola
Sería en plenos Juegos Olímpicos, con Giuliano Simeone tomando el relevo a la hora de hacer fuerza y convencer a Julián de que su destino no podía ser otro que vestir de rojiblanco, cuando la Araña expresaría públicamente cierta amargura por su suplencia en el City y su intención de meditar su futuro tras acabar la competición. Unas declaraciones que tendrían respuesta inmediata de Guardiola, pero sobre todo motivarían un giro radical al asunto: el City, empujado por la determinación de Pep de no contar con jugadores descontentos en su plantilla, le abría las puertas y se avenía a negociar un traspaso. Eso sí, no a cualquier precio. La rendija abierta por el City acelera el plan. No se iba a dejar para final de agosto. Se intentaría lo antes que se pudiera.
Mucho más que un refuerzo, el futuro heredero de Griezmann
Con el cambio de escenario en Manchester, el Atlético aumentaría su convicción en lanzarse a por Julián Álvarez por muchos factores. Obviamente, por el salto de calidad que suponía, pero además, porque se veía en su figura al futbolista que podía abanderar la próxima década. Con unas características similares, se entendía como un potencial Griezmann, el que debía heredar la condición de jugador franquicia del máximo goleador de la historia del club. Era el hombre, así que había que intentarlo como fuera.
Todo a La Araña
Con Julián en el mercado, y el Atlético ya en Hong Kong para, el club rojiblanco aún encontraría un obstáculo más: la entrada en escena del PSG ofreciendo al delantero 10 kilos por temporada. Un órdago contra el que no se podía competir económicamente, pero sí exponiéndole a la Araña el proyecto diseñado a su medida. Había que seguir seduciéndolo mientras todos los argentinos rojiblancos ponían de su parte para que su compatriota no cambiara de opinión. No importaba la diferencia horaria. Al mismo tiempo, desde el Metropolitano se pedía precio al City y se ingeniaba otra vía para hacer frente a la operación: con Gallagher aún sin decidirse a firmar y después de que el Chelsea se hubiera topado durante todo el verano con la negativa del Atlético a venderle a Samu, había que reactivar las conversaciones por él, pues por ahí se atisbaba una fuente de ingresos clave.
Julián Álvarez ya es una realidad
Con la operación a tres bandas en marcha, el Atlético viviría una jornada frenética que culminaría al filo de la media noche del martes en el Metropolitano y en la madrugada del miércoles ya en Hong Kong, donde Simeone y la expedición rojiblanco aguardaban noticias con impaciencia. De hecho, la operación estuvo a punto de irse al traste por una cuestión de primas y objetivos, pero finalmente, con Gil Marín al mando, hubo solución. Quedó sellado el pacto, hubo abrazos en uno y otro continente y Julián Álvarez se convertía en una realidad a falta de que se cerrara ayer el traspaso de Samu. Empieza una nueva era en el Atlético.





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