42 legados, 42 formas de ganar

Símbolos de nuestro legado

Atlético de Madrid y Athletic Club: una historia que empezó siendo la misma

por Adrián Angulo
Escudo izquierda
Escudo derecha

Dos clubes, dos ciudades y dos maneras de entender el fútbol con un mismo origen y una identidad distinta muy marcada

Atlético de Madrid y Athletic Club comparten raíces, colores y parte de su historia. Para ello hay que remontarse a sus orígenes. Y es que, el rojo y el blanco une a las ciudades de Madrid y Bilbao. Dos clubes que nacieron prácticamente de la mano y que han crecido por caminos distintos. El paso del tiempo ha moldeado dos identidades dentro del fútbol profesional español con personalidades únicas y con carácter propio.

Todo comenzó en la Escuela de Minas de Madrid. Un grupo de estudiantes vascos residentes en la capital sintieron nostalgia de Bilbao y decidieron fundar en 1903 un equipo para seguir practicando el deporte que amaban. Así nació el Athletic Club de Madrid, equipo sucursal del Athletic Club, fundado en 1898.  

Durante varios años mantuvo un vínculo directo con la entidad vizcaína. De hecho, ambos clubes llegaron a considerarse el mismo a efectos competitivos y eso impidió que se enfrentasen en partido oficial. Fue en 1907 cuando se independizó del Athletic y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el Atlético de Madrid.

Más de un siglo después sus enfrentamientos siguen cargados de emoción, memoria y orgullo. Hoy, este partido es uno de los más emocionantes y vibrantes de LALIGA EA SPORTS. Este fin de semana (sábado 21.00 horas, DAZN) se enfrentan en el Riyadh Air Metropolitano en la jornada 34.

El Atleti ha ido evolucionando con identidad madrileña popular desplazando el origen filial hacia una pertenencia urbana con carácter propio. Por su parte, el Athletic ha crecido con filosofía de cantera como elemento diferencial (orgullo por lo propio). Uno representa la cultura madrileña y otro encarna la autenticidad con la continuidad territorial y cultural vasca.

 
 
 

Ambos clubes compartieron los colores azul y blanco desde sus orígenes. A comienzos del siglo XX el jugador Juan Elorduy viajó a Inglaterra y compró unas camisetas para el Athletic Club. Ante la falta de stock del modelo que utilizaba el Blackburn Rovers (azul y blanco) adquirió equipaciones del Southampton con franjas rojas y blancas. Aquellas camisetas viajaron a Bilbao y algunas llegaron a Madrid para vestir al Atlético de Madrid. Desde entonces el rojiblanco se ha convertido en seña de identidad y ADN de los clubes.

El escudo del Atleti cuenta con el oso y el madroño que refleja los símbolos de la ciudad de Madrid. Las estrellas hacen referencia al escudo de la ciudad. El club evoca lucha, resiliencia y orgullo popular. Su historia se alimenta de resistencia y emoción. El recuerdo del Vicente Calderón sigue presente y forma parte del imaginario rojiblanco con el lema ‘coraje y corazón’.

El Athletic ha consolidado un modelo único basado en la identidad territorial y en lo auténtico. Todo ello en zuri-gorri (blanco-rojo en euskera) y bajo el lema ‘unique in the world’ (únicos en el mundo). Su escudo integra símbolos históricos de Bilbao, Bizkaia y Euskal Herria, como el puente y la iglesia de San Antón, la cruz de San Andrés  o el árbol de Gernika. El club defiende una filosofía centrada en la cantera y en el vínculo con el territorio vasco. Un proyecto que ha convertido al Athletic Club en una institución singular ya que es el único club de la élite del fútbol que compite solamente con futbolistas nacidos o formados en la tierra que representa. 

Los atléticos presumen de ser rojiblancos y en Bilbao el equipo recibe el apelativo de ‘leones’. Una denominación que se extiende a su cantera donde sus jugadores son conocidos como ‘cachorros’. Los himnos también forman parte de esa seña identidad como algo muy reconocido. En el Riyadh Air Metropolitano se canta a capela antes de cada partido mientras miles de voces entonan el ‘Atleti, Atleti, Atlético de Madrid’. En San Mamés sucede algo parecido con el Athleticen Ereserkia’ que resuena en La Catedral antes de que el balón eche a rodar como tradición.

Más allá de los símbolos, la pasión por estos clubes se transmite de generación en generación. En Madrid, la familia García representa ese legado. Andrés vivió el Atlético de Madrid de los viejos tiempos junto a su padre yendo al Metropolitano antiguo en Reina Victoria y a la Fuente de Neptuno. Una herencia en forma de pasión que dejó a su hijo Javi y a su sobrino Carlos. Para ellos ser del Atleti significa compartir recuerdos, partidos y celebraciones que forman parte de la vida familiar en el Estadio Vicente Calderón primero y ahora cuando van juntos al Riyadh Air Metropolitano.

En Bilbao ocurre algo parecido con la familia Robredo. Eusebio fue quien llevó el sentimiento athleticzale a casa desde el antiguo San Mamés. Su hijo Unai mantiene viva esa herencia y ahora es la pequeña Joane quien camina por Pozas escuchando historias de La Gabarra a la que vio navegar por la ría hace bien poquito. Los tres cantan juntos el himno entre miles de gargantas. Una tradición que se mantiene desde el aitite (abuelo) hasta la biloba (nieta).

Hazte fan de LALIGA y participa en sorteos para ganar premios

Hazte fan