LA MÍTICA CARRERA AFRICANA ENTRA EN SU FASE DECISIVA
El 'Aquí hay tomate' llega al Rally Dakar
Tiene narices llegar al desierto y que llueva. Si llueve una vez al año, entonces yo soy un cenizo porque en el muro entre Mauritania y Marruecos se derrumbó el cielo. Y nos pusimos perdidos montando la tienda a altas horas. Ahora tengo barro hasta en el alma. Y esto, unido a la porquería que se ha pegado a mí, estoy para rodar un anuncio de Sanex. Al menos la lluvia purifica. Y eso a algunos, porque a los pilotos de motos los funde. Llegaron al repostaje previo a la especial y tuvieron que ponerse el mono de faena para limpiar sus motos, cubiertas de lodo rojizo.
Estos tíos son de otra pasta. Lo repite frecuentemente Sainz, que los mira con ojos de incrédulo. "Estos son la leche", dice. Y yo lo corroboro. El autentico Dakar se hace en moto. Nada de coches ni hotelitos ni leches. Estos se pegan la zurrada padre, llegan y se lían con su moto. A Sainz no le fue nada mal. Pero llegó desorientado como un mono al final de etapa. "¿Sabes algo?", me pregunta. "No, acabamos de llegar", le digo. Y ve que viene Peterhansel, al que se le acerca con ansiedad a ver si averigua algo. Está nervioso, y no deja de repetirme lo de que "hoy empieza el tomate". No empieza, nos vamos a empachar.