Por ALBERTO GÓMEZ · Bamako
Al llegar a Bamako, un vergel a la orilla del río Níger, nos encontramos con Marc y Jorge, los dos reporteros de TVE enviados al Lisboa-Dakar. Jorge estaba algo pálido. “No veas lo que nos ha pasado”, me dijo. Resulta que los dos decidieron tomar un taxi desde el aeropuerto hasta Bamako y grabar algunas imágenes de la ciudad para luego preparar una entradilla. Pero la excursión casi les cuesta un disgusto de los de estar cuatro días sin dormir. Cuando iban en el taxi, se les acercó un coche con un personaje extraño que les hizo parar y los detuvo por no poseer permiso de filmación. Ellos se pusieron en contacto con Juan Porcar, representante del Dakar en España y éste tuvo que hablar con el jefe de policía internacional y con el embajador español en Mali para solucionar el lío. Jorge me contó que incluso les metieron en una comisaría y que se celebró un pequeño juicio. Finalmente, el jefe pudo arreglar el asunto y los dos reporteros quedaron en libertad y con gran susto.
Calor asfixiante Ayer entramos en el África negra y el calor comenzó a ser asfixiante. Sólo bastaba echar un vistazo al campamento para ver descamisados a todos los pilotos, que bebían de forma compulsiva buscando una sombra. Y sólo podrán dormir unas pocas horas porque la entrada en Guinea supondrá una de las etapas más largas (900 km.). Los pilotos de moto saldrán a las tres de la mañana, igual que nosotros, y los de coches dos horas más tarde. Nosotros tendremos que conducir 14 horas hasta Labe y no sabemos en qué condiciones llegaremos.