P. Tanto su novela como usted han sido objeto de crítica desde el momento en el que se conoció el nombre de la obra ganadora del Premio Planeta 2025. En la página 217 de 'Vera, una historia de amor', leí la siguiente 'definición' de envidia: "Ver felices a los desconocidos desespera a las malas personas, pero sana a las buenas: la risa de los demás solo molesta a los envidiosos".
R. Respecto a esa frase, sobre cómo afecta la alegría de los demás a uno mismo, yo creo que eso es lo que diferencia a una buena persona de una que no lo es. Cuando a uno le hace feliz ver al que tiene al lado ser feliz, o cuando uno intenta que el que tiene al lado esté mejor, esté más feliz o sonría, creo que le define como buena persona. Y el que se incomoda con la alegría o la risa de los demás es alguien que se lo debería hacer mirar. Tampoco le voy a juzgar sobre si es buena o mala persona.
Respecto a las críticas a la novela y a mí mismo. Lo primero es que yo soy una persona pública y yo me expongo. Si yo salgo en televisión, escribo una novela o hago cualquier trabajo, estoy expuesto a que a alguien le pueda parecer bien o mal o a que yo le pueda caer mejor o peor. Yo escribo una novela y a la gente le puede gustar o no, como todas las novelas en la historia de la literatura. Yo no conozco ninguna novela que le guste a todo el mundo, por lo tanto, esta es una más. ¿Te gusta? Bien. ¿No te gusta? Fenomenal. Y yo, por supuesto, admito las críticas, faltaría más. Yo puedo ser crítico también cuando observo la realidad y hablo de ella, por lo tanto, alguien puede llegar a mi novela y hacer una crítica, profesional o no, sobre mi novela diciendo que es muy buena o que no le ha gustado nada. Hasta ahí no hay ningún problema, forma parte del juego y yo no tengo nada que decir y yo no voy a protestar por eso, faltaría más.
Otra cosa tiene que ver con el odio, con el odio dirigido y el odio al que se suma como corriente mucha gente porque cree que tiene que estar ahí sin el más mínimo criterio. Esta es la realidad. Yo esto lo vivo con cierta perspectiva, con cierta distancia. Yo sé que estas cosas siempre pasan y al final lo que queda es la novela, lo que los lectores digan de la novela, los lectores yendo masivamente a las librerías a comprarla y los lectores recomendándola, que eso es lo que a mí me importa. Lo demás siempre es ruido y es ruido que pasa. No voy a ser el primero al que le hacen una campaña de desprestigio, ni voy a ser el último. Hay gente que ha intentado hacerme daño, eso es evidente, unos de una manera premeditada, otros porque les ha salido del alma. Afortunadamente, no lo han logrado. Muy lejos de acabar con la novela, la han revitalizado y la han expuesto y yo he tenido la suerte de que luego a los lectores les ha gustado. Y, luego, respecto a mí no me doy tanta importancia, yo creo que al final uno dice cosas que molestan o que gustan y ya está, hasta ahí.
Y luego haría otra reflexión que tiene que ver con la enorme distancia que hay entre lo que está empezando a suceder en la política, las redes sociales y los medios de comunicación y lo que está sucediendo en la calle. La calle va por su lado y cada vez hay más distancia. Yo me considero parte de los medios de comunicación y yo creo que algunas cosas no las haría. Cuando alguien, simplemente para conseguir notoriedad porque tiene una cuenta de Twitter, es hasta violento en una crítica, un medio de comunicación importante, como por ejemplo este, no le puede dar tres titulares, porque eso es una bola solamente para un 'clickbait', porque eso es una bola que nunca parará. Si alguien llega, una señora que tiene una opinión, la que tenga, y esa señora mañana se encuentra cuatro titulares en medios de comunicación, dice: "Oye, pues yo sigo", y la bola del odio crece. Si alguien insulta gravemente a una persona, un crítico literario, que evidentemente es un señor muy frustrado, y eso se considera un titular, como por ejemplo en este medio de comunicación, ese señor nunca va a parar. O sea, cuidado con los medios de comunicación, que creamos una idea de la realidad que no es verdad, porque la calle va por otro lado. Y hasta aquí puedo decir, porque yo tampoco voy a decir el nombre de esta gente a la que le habéis dado un altavoz tremendo, basándose en poner mi nombre en un titular, para que eso genere movimiento. A mí esto me parece que todos los medios de comunicación deberíamos reflexionar, porque empezamos a crear una bola de odio que luego puede contaminar a la calle, pero estamos muy lejos de la calle. La calle tiene mucho más que ver con mis firmas, con lo que yo vivo caminando y con las ventas de la novela que con esta gente a la que se le da difusión.
P. Usted que es aficionado del Real Madrid, ¿piensa que le pasa como a Vinicius que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie?
R. No veo ningún paralelismo con Vinicius. Quiero decir, él es muy bueno y yo no sé si seré tan bueno en lo que hago. A mí Vinicius me parece que tiene una personalidad que es muy difícil de cambiar. A pesar de que se me pueda tachar de polémico porque Pablo Motos me bautizó así, de esa manera, en una sección de humor, lo que intento hacer es hablar con honestidad sobre lo que veo y sobre la realidad. Y hay a gente que le gusta lo que digo algunas veces, otras veces siempre, otras veces nunca, y yo eso lo admito. Pero yo no tengo un afán provocador en determinadas cuestiones, en otras puede ser que sí, pero esa provocación tiene que ver un poco más con hacer reflexionar a través del humor. Entonces, yo no veo un paralelismo con Vinicius, salvo que hay veces, y eso sí puede ser un punto en común, en que, a los dos, en cosas que hacemos, se nos pone mucho el foco, pero nada más, tampoco me veo en ese punto, yo soy una persona con mucha cordialidad.
P. ¿Considera que Vinicius debería cambiar o cree que tendría que seguir siendo como es?
R. Yo no soy quién para valorar la psicología de la gente. Sí que creo que existe una paradoja en Vinicius, cuanto más vehemente es, cuanto más hace esas cosas que no nos gustan a muchos aficionados, es cuando mejor juega, y cuando está como comedido, juega un poco peor. No sé si eso tendrá algo que ver, o si eso se podrá corregir, no tengo ni idea. Creo que es un futbolista extraordinario que hace algunas cosas que a mí no me gustan. Y hasta ahí te puedo decir. Yo no sé si debe cambiar, si puede cambiar, si no puede cambiar, pero es cierto que cuando es más volcánico, juega mejor, y cuando está más atemperado, juega un poco peor. Esto ha pasado muchas veces.
P. El pasado 23 de noviembre, el Real Madrid celebró su Asamblea General Ordinaria y en la misma Florentino Pérez arremetió contra el Barcelona, contra el estamento arbitral, contra LaLiga, contra la RFEF, contra la UEFA... Es como si el mundo entero se hubiese puesto de acuerdo para estar en contra del Real Madrid y de él mismo.
R. Desconozco los matices por los que Florentino Pérez pueda ver que todo el mundo está contra él, pero yo creo que, en la vida, lo del mundo contra mí, hay que hacérselo mirar, porque el mundo nunca está contra uno. Hay gente que uno tiene en contra, hay gente que uno tiene a favor; hay gente que le gusta lo que uno hace, hay gente que no le gusta lo que uno hace; hay gente que quiere hacer daño, hay gente que quiere hacer bien. Yo no creo que el mundo confabule para ir contra una persona. Esto es lo que yo creo. Por supuesto, contra mí, no. Contra mí hay gente que me quiere mal, eso parece evidente, pero hay mucha gente que me quiere bien. Por lo tanto, el mundo contra mí, si esto es lo que dices que le pasa a Florentino, creo que no es así. Tampoco sé si él lo vive así o no, pero entiendo que entre el Madrid y el Barça siempre va a haber rivalidad. Hombre, espero que sea una rivalidad saludable, y más en fútbol, y que luego un madridista y un barcelonista se puedan ir a tomar una caña.
Cómo afecta la alegría de los demás a uno mismo es lo que diferencia a una buena persona de una que no lo es
P. Quien también se encuentra en el disparadero pese a que el Real Madrid es Xabi Alonso. ¿Cómo lo ve?
R. En el paralelismo que haces conmigo, sí haría una cosa que tiene que ver con lo que le pasa a la información deportiva y a los propios aficionados al deporte, que es que muchas veces falta perspectiva para ver las cosas. De repente, dos partidos van mal y es el peor del mundo, o dos partidos van bien y ya va a ganarlo todo. Es una cosa que nos pasa a los aficionados. Por lo tanto, como somos tan explosivos a la hora de entusiasmarnos o de deprimirnos, nos falta un poco perspectiva. Vamos a ver cuál es el camino de Xabi. A mí, Xabi, en principio, me gusta mucho. Hay veces que las cosas se plantean y no salen y las variables son muchísimas, variables que tienen que ver con la suerte o con el estado de forma de los futbolistas clave. Si el estado de forma es muy bueno, a lo mejor salvan a un entrenador que no lo es tanto, mientras si el estado de forma es un poco malo, pueden hundir a un entrenador que es muy bueno. Falta perspectiva. Y las trayectorias hay que mirarlas siempre a medio o largo plazo. Sé que, en el fútbol, y más en el Madrid, no hay tiempo para esto, esto es verdad, pero uno valora la trayectoria muchas veces cuando ha pasado. Y, entonces, uno no puede estar tan metido en la vorágine como para que, con dos partidos, que eso pasa mucho, un futbolista sea el mejor que hay y al día siguiente ya no lo sea tanto, o el entrenador sea el mejor del mundo y luego es que no atina con la clave. Bueno, le pasa mucho a la prensa deportiva porque nos pasa mucho a los aficionados, que de repente un entrenador parece el mejor y el peor de una semana a otra. Yo a Xabi le daría tiempo, tendría paciencia y a ver qué es lo que sucede. Es un entrenador joven y mí él me gusta mucho, pero veremos. Al final, los buenos son los que ganan y los que no lo son tanto, pierden.
P. ¿Ficharía a Lamine Yamal para el Real Madrid?
R. Yo ficharía para el Madrid a todos los futbolistas buenos que hay en el mundo. Eso es lo que yo ficharía. Y Lamine es uno de los mejores futbolistas del mundo. También sobre Lamine, me parece que puede llegar a ser víctima de la falta de perspectiva de los aficionados y de los periodistas. Se le ha comparado con Messi. Yo no sé si Lamine va a ser mejor futbolista que Messi, a lo mejor tiene un talento descomunal. Ahora, insisto, hay que ver luego las trayectorias. Si tiene 18 años, vamos a esperar a que tenga 25 y a lo mejor ya podemos hacer una valoración. Pero como nos volvemos locos, hace un mes era el mejor del mundo, pero ahora que está en medio de una crisis parece que no lo es. Calma. Me parece que el fútbol, que a lo mejor tiene que ser así, nos hace creer que todo pasa de un domingo a otro y hay que mirar un poco con perspectiva.
P. ¿Qué deportista o ex deportista podría protagonizar una novela suya?
R. Por valores, por principios, por talento, cada deportista podría protagonizar una novela y serían novelas distintas. Gente que yo admiro por su talento y su poco sacrificio, como personajes que tienen algo de mítico, Mágico González o Romario. Si tengo que hablar de valores que me parecen interesantísimos, Raúl y Rafa Nadal. Alguien con un talento risueño que me pareció impresionante, Ronaldo. Si tengo que hablar de sacrificio, Cristiano Ronaldo. Es que depende de muchas cosas. Yo soy un enamorado del equilibrio entre el talento y el sacrificio.
Vinicius, cuanto más vehemente es, cuanto más hace esas cosas que no nos gustan a muchos aficionados, es cuando mejor juega