Entrevista a Juan del Val: "Yo le daría tiempo a Xabi Alonso y tendría paciencia con él" | Calendario de Adviento de decoratingmart.com

"Yo le daría tiempo a Xabi Alonso y tendría paciencia con él"

Juan del Val:

"Yo le daría tiempo a Xabi Alonso y tendría paciencia con él"

A Juan del Val (Madrid, 1970) le puso Pablo Motos en 'El Hormiguero' el alias de 'El Polémico', un apodo que le viene como anillo al dedo porque nunca deja indiferente a nadie con sus opiniones y sus reflexiones. Tampoco lo hizo el Premio Planeta que conquistó el pasado 15 de octubre con 'Vera, una historia de amor'. Ahora, prácticamente dos meses después de ganar también un millón de euros, visita la redacción de MARCA para charlar con Tiramillas del galardón, de su novela, de su faceta como escritor, de las críticas, del 'clickbait', de sexo, del Real Madrid...

"Ganar el Premio Planeta es una oportunidad de llegar a muchos más lectores de los que había llegado"

Javier F. Borrell
por Javier F. Borrell

PREGUNTA. Ha transcurrido ya más de un mes y medio desde que conquistó el Premio Planeta 2025 con 'Vera, una historia de amor', ha estado de gira presentando su novela en numerosas ciudades de nuestro país y también la ha presentado en México, con la perspectiva del tiempo, ¿qué significa este reconocimiento?

RESPUESTA. Fundamentalmente es una oportunidad. Es una oportunidad de llegar a muchos más lectores de los que había llegado. En las anteriores novelas la cosa había ido muy bien, pero la dimensión del Premio Planeta te hace llegar a mucha gente. Es una maquinaria que se pone en marcha y, la verdad, es que tienes la oportunidad de llegar a muchos más lectores. Lo difícil está en aprovecharlo. Y, bueno, todo lo que me ha llegado desde que se publicó la novela, de los lectores, son cosas fabulosas. Gente que no me conocía anteriormente como escritor y que a partir de ahora dice que se queda para mis siguientes novelas. Esto es, sobre todo, lo que te aporta ganar el Planeta.

P. ¿Cuándo nace la idea de escribir 'Vera, una historia de amor' y en qué momento decide presentarla al Premio Planeta 2025?

R. No son dos cosas que sucedan al mismo tiempo. Cuando yo empiezo a escribir la novela quería, en un principio, como primera idea, contar una historia de amor entre dos personas que son, a priori, muy distintas. Muy distintas sobre todo de condición social, de origen, también de edad porque Vera es mayor que Antonio, de vivencias... Esa es la primera pretensión. Luego la novela va hacia otro lado, aunque ese es el hilo conductor principal de la trama. Yo comienzo a escribir la novela, llevo una parte considerable, digamos un tercio, cuando se la dejo leer a un amigo mío, que es editor, y él es el que me anima a presentarme. Y digo: "Bueno, vale, lo veré". Yo, cuando empiezo la novela, mientras escribo la primera parte de la novela, no tengo ni idea de que me puedo presentar. Luego, sí es verdad que la última parte la termino con la idea de presentarme.

Yo escribo a través de la observación, de lo vivido, intento llegar a sentimientos o pensamientos que no se ven

P. En la rueda de prensa posterior a la gala del Premio Planeta 2025, declaró que la novela solo podía estar protagonizada por una mujer. ¿Por qué no podía ser el protagonista un hombre?

R. Esto es un denominador común en todas mis novelas, las protagonistas siempre son mujeres. Nunca he sabido contestar con precisión a por qué me siento mejor escribiendo personajes femeninos que masculinos. Es más, creo que Antonio es el primer personaje masculino que realmente me sale bien. Entonces, me parecía más interesante contar ese momento que atraviesa Vera cuando empieza la novela, que es un momento en el que ella entiende que tiene que cambiar, que tiene que dejar una vida de rutina que la está agobiando, porque creo que es un momento muy reconocible para un montón de mujeres. Yo creo que hay mujeres de 40, 45, 50 años que pasan por ese momento en el que se empiezan a hacer preguntas y se las quieren contestar.

P. Vera es una mujer compleja, muy humana, libre, llena de matices, ¿cómo nace el personaje de Vera? ¿Tiene algo suyo o de alguien cercano a usted?

R. Yo creo que, por lo menos en mis novelas, estoy en todos los personajes, también en Vera. Yo creo que hay muchas Veras. Es otra de las cosas que me están diciendo las lectoras, que se sienten muy identificadas con ella y con el momento exacto en el que se encuentra, que es ese momento en el que decide cambiar esa intuición de que se está perdiendo algo en su vida que no ha vivido, el hacerse preguntas sobre la vida que tiene hasta este momento, y yo creo que hay muchas mujeres en ese lugar. Otra cosa es que eso luego genere una separación o no, pero sí que es un personaje con el que es muy fácil identificarse. Yo escribo a través de la observación, de lo vivido, intento llegar a sentimientos o pensamientos que no se ven. Por encima de lo que se ve de los personajes me interesa eso que no se ve, y algunos de los pensamientos o sentimientos que tiene Vera sí son míos o los he compartido con bastantes mujeres.

P. ¿Qué desafíos encontró al escribir desde la voz de una mujer con tanta intensidad emocional como Vera?

R. Yo, la literatura, las novelas, no me las tomo como un reto. Es un reto en sí, pero esto ya se da por hecho, comenzar una historia y llevarla a buen puerto. Yo no me tomo cualquier aspecto de la novela como algo que tenga que ver con un reto, no pienso "a ver si consigo el reto de meterme en la piel de una mujer para construir esta historia". Es más, es que me sale más fácil meterme en la piel de una mujer que en la de un hombre. No sé por qué. Algunas lectoras sí me han dicho algo que puede tener sentido. Cuando uno escribe en primera persona de una mujer, lo primero que tiene que tener es la certeza de que lo está haciendo bien, y eso solo te lo puede decir una mujer, es evidente, porque un hombre puede pensar que las mujeres son de una manera o reaccionan de una manera, pero al final quien te lo tiene que decir es una mujer. Y parece ser que después de siete novelas eso no lo termino de hacer mal. Eso es evidente. Pero yo no me lo planteo como un reto de decir "voy a ver si logro ser...". No, es que me sale, no sé decirte por qué, pero me sale mejor escribir en primera persona de mujer que de hombre.

P. En la novela, Vera huye de la perfección. ¿Considera que continúa existiendo una presión en la sociedad actual por aparentar vivir una vida ideal o perfecta?

R. Vera huye de una vida confortable, una vida que desde fuera puede parecer que es una vida que es la ideal para cualquier persona. No tiene problemas económicos, vive en un entorno de privilegio... El problema es que esa manera de vivir, como digo, confortable, acaba siendo tediosa y ese tedio la lleva un poco a la claustrofobia y a la necesidad de salir de ahí. Creo que ese movimiento de Vera era lo que verdaderamente me interesaba contar. Y ese viaje hacia la libertad, aunque a mí me gusta decir que es un viaje a ser verdaderamente quien es, a buscar realmente quién es y quién quiere ser, ese proceso vital, me interesa mucho para contarlo en mis novelas. Le puede pasar a un hombre, le puede pasar a una mujer, pero en este caso le pasa a Vera. Y también me gustan mucho los cambios, que se producen cambios notables en un ser humano, sin moverse del mismo sitio, sin que haya un acontecimiento tremendo que haga mover las cosas, sino que el cambio sea interior. Y uno puede cambiar sin cambiar de ciudad, sin cambiar de trabajo o, incluso, sin cambiar de pareja, que no es el caso de Vera.

P. En la novela aborda el deseo femenino, la libertad sexual femenina. ¿Qué busca con eso? ¿Busca provocar, romper tabúes o simplemente mostrar una realidad?

R. Si yo escribo personajes, y escribo personajes reales, e intento escribir de la vida, el sexo y el deseo forman parte de ella. No solo el sexo y el deseo, también la ausencia de sexo y la ausencia de deseo, que yo creo que también da muchísima información sobre los personajes. Cuando escribo una escena de sexo, de sexo satisfactorio, de sexo lamentable, estoy dando bastante información, no es algo que sea gratuito. Si yo quiero hablar del aburrimiento, de la rutina, a mí no se me ocurre una forma mejor para hacerlo que hablando de sexo o de deseo. Si hablo de una ilusión por algo nuevo que empieza, también el sexo y el deseo son una vía fantástica para contar ese sentimiento. Luego es verdad que de mis novelas se destacan, y en esta también ha sido así, las escenas de sexo, por ese punto explícito que tienen, que nunca rayan lo soez, pero sí son escenas de sexo que tienen cierta potencia y por eso destacan, pero nunca son gratuitas. Para mí el deseo es un motor muy importante, un motor vital importantísimo, y por eso aparece en mis novelas.

P. ¿Cree que Vera puede generar un debate sobre cómo se entiende el amor y la fidelidad en la actualidad?

R. Yo no soy un autor muy pretencioso a la hora de denunciar, yo expongo cosas que suceden. Ni siquiera, por ejemplo, en esta novela, donde se ve una diferencia clara de clases sociales. Hay gente que me dice: "Es una denuncia a la diferencia de clases". No, en absoluto, es una exposición de las cosas. Luego, a partir de ahí, el lector saca las conclusiones o las reflexiones que a él le parecen bien. No creo que haya ningún dogma, ni nada por el estilo. Tampoco que exista un debate en la novela sobre la manera de entender las relaciones, ni la fidelidad, ni nada por el estilo. Yo creo que no. Si algún lector o lectora lo puede vivir así, también es bienvenido. Yo creo que las novelas, sobre todo las novelas que están tan vivas, y yo creo que en esta novela pasa eso, pueden provocarle a la gente diferentes sensaciones o reflexiones. Y para mí eso está muy bien. Algunas son, evidentemente la mayoría, premeditadas por mí, pero otras forman parte del lector. A mí eso me parece importante. En una novela es muy importante la función, la última parte de la novela siempre es del lector.

Me sale mejor escribir en primera persona de mujer que de hombre

"Si escribo personajes reales y escribo de la vida, el sexo y el deseo forman parte de ella"

P. Tanto su novela como usted han sido objeto de crítica desde el momento en el que se conoció el nombre de la obra ganadora del Premio Planeta 2025. En la página 217 de 'Vera, una historia de amor', leí la siguiente 'definición' de envidia: "Ver felices a los desconocidos desespera a las malas personas, pero sana a las buenas: la risa de los demás solo molesta a los envidiosos".

R. Respecto a esa frase, sobre cómo afecta la alegría de los demás a uno mismo, yo creo que eso es lo que diferencia a una buena persona de una que no lo es. Cuando a uno le hace feliz ver al que tiene al lado ser feliz, o cuando uno intenta que el que tiene al lado esté mejor, esté más feliz o sonría, creo que le define como buena persona. Y el que se incomoda con la alegría o la risa de los demás es alguien que se lo debería hacer mirar. Tampoco le voy a juzgar sobre si es buena o mala persona.

Respecto a las críticas a la novela y a mí mismo. Lo primero es que yo soy una persona pública y yo me expongo. Si yo salgo en televisión, escribo una novela o hago cualquier trabajo, estoy expuesto a que a alguien le pueda parecer bien o mal o a que yo le pueda caer mejor o peor. Yo escribo una novela y a la gente le puede gustar o no, como todas las novelas en la historia de la literatura. Yo no conozco ninguna novela que le guste a todo el mundo, por lo tanto, esta es una más. ¿Te gusta? Bien. ¿No te gusta? Fenomenal. Y yo, por supuesto, admito las críticas, faltaría más. Yo puedo ser crítico también cuando observo la realidad y hablo de ella, por lo tanto, alguien puede llegar a mi novela y hacer una crítica, profesional o no, sobre mi novela diciendo que es muy buena o que no le ha gustado nada. Hasta ahí no hay ningún problema, forma parte del juego y yo no tengo nada que decir y yo no voy a protestar por eso, faltaría más.

Otra cosa tiene que ver con el odio, con el odio dirigido y el odio al que se suma como corriente mucha gente porque cree que tiene que estar ahí sin el más mínimo criterio. Esta es la realidad. Yo esto lo vivo con cierta perspectiva, con cierta distancia. Yo sé que estas cosas siempre pasan y al final lo que queda es la novela, lo que los lectores digan de la novela, los lectores yendo masivamente a las librerías a comprarla y los lectores recomendándola, que eso es lo que a mí me importa. Lo demás siempre es ruido y es ruido que pasa. No voy a ser el primero al que le hacen una campaña de desprestigio, ni voy a ser el último. Hay gente que ha intentado hacerme daño, eso es evidente, unos de una manera premeditada, otros porque les ha salido del alma. Afortunadamente, no lo han logrado. Muy lejos de acabar con la novela, la han revitalizado y la han expuesto y yo he tenido la suerte de que luego a los lectores les ha gustado. Y, luego, respecto a mí no me doy tanta importancia, yo creo que al final uno dice cosas que molestan o que gustan y ya está, hasta ahí.

Y luego haría otra reflexión que tiene que ver con la enorme distancia que hay entre lo que está empezando a suceder en la política, las redes sociales y los medios de comunicación y lo que está sucediendo en la calle. La calle va por su lado y cada vez hay más distancia. Yo me considero parte de los medios de comunicación y yo creo que algunas cosas no las haría. Cuando alguien, simplemente para conseguir notoriedad porque tiene una cuenta de Twitter, es hasta violento en una crítica, un medio de comunicación importante, como por ejemplo este, no le puede dar tres titulares, porque eso es una bola solamente para un 'clickbait', porque eso es una bola que nunca parará. Si alguien llega, una señora que tiene una opinión, la que tenga, y esa señora mañana se encuentra cuatro titulares en medios de comunicación, dice: "Oye, pues yo sigo", y la bola del odio crece. Si alguien insulta gravemente a una persona, un crítico literario, que evidentemente es un señor muy frustrado, y eso se considera un titular, como por ejemplo en este medio de comunicación, ese señor nunca va a parar. O sea, cuidado con los medios de comunicación, que creamos una idea de la realidad que no es verdad, porque la calle va por otro lado. Y hasta aquí puedo decir, porque yo tampoco voy a decir el nombre de esta gente a la que le habéis dado un altavoz tremendo, basándose en poner mi nombre en un titular, para que eso genere movimiento. A mí esto me parece que todos los medios de comunicación deberíamos reflexionar, porque empezamos a crear una bola de odio que luego puede contaminar a la calle, pero estamos muy lejos de la calle. La calle tiene mucho más que ver con mis firmas, con lo que yo vivo caminando y con las ventas de la novela que con esta gente a la que se le da difusión.

P. Usted que es aficionado del Real Madrid, ¿piensa que le pasa como a Vinicius que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie?

R. No veo ningún paralelismo con Vinicius. Quiero decir, él es muy bueno y yo no sé si seré tan bueno en lo que hago. A mí Vinicius me parece que tiene una personalidad que es muy difícil de cambiar. A pesar de que se me pueda tachar de polémico porque Pablo Motos me bautizó así, de esa manera, en una sección de humor, lo que intento hacer es hablar con honestidad sobre lo que veo y sobre la realidad. Y hay a gente que le gusta lo que digo algunas veces, otras veces siempre, otras veces nunca, y yo eso lo admito. Pero yo no tengo un afán provocador en determinadas cuestiones, en otras puede ser que sí, pero esa provocación tiene que ver un poco más con hacer reflexionar a través del humor. Entonces, yo no veo un paralelismo con Vinicius, salvo que hay veces, y eso sí puede ser un punto en común, en que, a los dos, en cosas que hacemos, se nos pone mucho el foco, pero nada más, tampoco me veo en ese punto, yo soy una persona con mucha cordialidad.

P. ¿Considera que Vinicius debería cambiar o cree que tendría que seguir siendo como es?

R. Yo no soy quién para valorar la psicología de la gente. Sí que creo que existe una paradoja en Vinicius, cuanto más vehemente es, cuanto más hace esas cosas que no nos gustan a muchos aficionados, es cuando mejor juega, y cuando está como comedido, juega un poco peor. No sé si eso tendrá algo que ver, o si eso se podrá corregir, no tengo ni idea. Creo que es un futbolista extraordinario que hace algunas cosas que a mí no me gustan. Y hasta ahí te puedo decir. Yo no sé si debe cambiar, si puede cambiar, si no puede cambiar, pero es cierto que cuando es más volcánico, juega mejor, y cuando está más atemperado, juega un poco peor. Esto ha pasado muchas veces.

P. El pasado 23 de noviembre, el Real Madrid celebró su Asamblea General Ordinaria y en la misma Florentino Pérez arremetió contra el Barcelona, contra el estamento arbitral, contra LaLiga, contra la RFEF, contra la UEFA... Es como si el mundo entero se hubiese puesto de acuerdo para estar en contra del Real Madrid y de él mismo.

R. Desconozco los matices por los que Florentino Pérez pueda ver que todo el mundo está contra él, pero yo creo que, en la vida, lo del mundo contra mí, hay que hacérselo mirar, porque el mundo nunca está contra uno. Hay gente que uno tiene en contra, hay gente que uno tiene a favor; hay gente que le gusta lo que uno hace, hay gente que no le gusta lo que uno hace; hay gente que quiere hacer daño, hay gente que quiere hacer bien. Yo no creo que el mundo confabule para ir contra una persona. Esto es lo que yo creo. Por supuesto, contra mí, no. Contra mí hay gente que me quiere mal, eso parece evidente, pero hay mucha gente que me quiere bien. Por lo tanto, el mundo contra mí, si esto es lo que dices que le pasa a Florentino, creo que no es así. Tampoco sé si él lo vive así o no, pero entiendo que entre el Madrid y el Barça siempre va a haber rivalidad. Hombre, espero que sea una rivalidad saludable, y más en fútbol, y que luego un madridista y un barcelonista se puedan ir a tomar una caña.

Cómo afecta la alegría de los demás a uno mismo es lo que diferencia a una buena persona de una que no lo es

P. Quien también se encuentra en el disparadero pese a que el Real Madrid es Xabi Alonso. ¿Cómo lo ve?

R. En el paralelismo que haces conmigo, sí haría una cosa que tiene que ver con lo que le pasa a la información deportiva y a los propios aficionados al deporte, que es que muchas veces falta perspectiva para ver las cosas. De repente, dos partidos van mal y es el peor del mundo, o dos partidos van bien y ya va a ganarlo todo. Es una cosa que nos pasa a los aficionados. Por lo tanto, como somos tan explosivos a la hora de entusiasmarnos o de deprimirnos, nos falta un poco perspectiva. Vamos a ver cuál es el camino de Xabi. A mí, Xabi, en principio, me gusta mucho. Hay veces que las cosas se plantean y no salen y las variables son muchísimas, variables que tienen que ver con la suerte o con el estado de forma de los futbolistas clave. Si el estado de forma es muy bueno, a lo mejor salvan a un entrenador que no lo es tanto, mientras si el estado de forma es un poco malo, pueden hundir a un entrenador que es muy bueno. Falta perspectiva. Y las trayectorias hay que mirarlas siempre a medio o largo plazo. Sé que, en el fútbol, y más en el Madrid, no hay tiempo para esto, esto es verdad, pero uno valora la trayectoria muchas veces cuando ha pasado. Y, entonces, uno no puede estar tan metido en la vorágine como para que, con dos partidos, que eso pasa mucho, un futbolista sea el mejor que hay y al día siguiente ya no lo sea tanto, o el entrenador sea el mejor del mundo y luego es que no atina con la clave. Bueno, le pasa mucho a la prensa deportiva porque nos pasa mucho a los aficionados, que de repente un entrenador parece el mejor y el peor de una semana a otra. Yo a Xabi le daría tiempo, tendría paciencia y a ver qué es lo que sucede. Es un entrenador joven y mí él me gusta mucho, pero veremos. Al final, los buenos son los que ganan y los que no lo son tanto, pierden.

P. ¿Ficharía a Lamine Yamal para el Real Madrid?

R. Yo ficharía para el Madrid a todos los futbolistas buenos que hay en el mundo. Eso es lo que yo ficharía. Y Lamine es uno de los mejores futbolistas del mundo. También sobre Lamine, me parece que puede llegar a ser víctima de la falta de perspectiva de los aficionados y de los periodistas. Se le ha comparado con Messi. Yo no sé si Lamine va a ser mejor futbolista que Messi, a lo mejor tiene un talento descomunal. Ahora, insisto, hay que ver luego las trayectorias. Si tiene 18 años, vamos a esperar a que tenga 25 y a lo mejor ya podemos hacer una valoración. Pero como nos volvemos locos, hace un mes era el mejor del mundo, pero ahora que está en medio de una crisis parece que no lo es. Calma. Me parece que el fútbol, que a lo mejor tiene que ser así, nos hace creer que todo pasa de un domingo a otro y hay que mirar un poco con perspectiva.

P. ¿Qué deportista o ex deportista podría protagonizar una novela suya?

R. Por valores, por principios, por talento, cada deportista podría protagonizar una novela y serían novelas distintas. Gente que yo admiro por su talento y su poco sacrificio, como personajes que tienen algo de mítico, Mágico González o Romario. Si tengo que hablar de valores que me parecen interesantísimos, Raúl y Rafa Nadal. Alguien con un talento risueño que me pareció impresionante, Ronaldo. Si tengo que hablar de sacrificio, Cristiano Ronaldo. Es que depende de muchas cosas. Yo soy un enamorado del equilibrio entre el talento y el sacrificio.

Vinicius, cuanto más vehemente es, cuanto más hace esas cosas que no nos gustan a muchos aficionados, es cuando mejor juega

"Yo ficharía para el Madrid a todos los futbolistas buenos, y Lamine es uno de los mejores futbolistas del mundo"

P. Antes ha comentado que quizá uno de sus puntos fuertes a la hora de escribir novelas son las escenas de sexo. En 'Vera, una historia de amor', hay más de una escena, entre las que se encuentra la primera vez que mantienen relaciones sexuales Vera y Antonio. ¿Recuerda la primera vez que hizo el amor con Nuria Roca?

R. ¿Cómo no lo voy a recordar? Lo recuerdo, naturalmente que lo recuerdo. Sí, claro, pero a partir de ahí se acabó la respuesta. (Risas)

P. Vera disfruta del sexo como nunca lo había hecho a sus 45 años. ¿Se disfruta más del sexo con la edad y la experiencia?

R. No lo sé, depende de cada persona, yo diría que naturalmente sí, y si no fuera así, qué preocupación. Yo lo tengo clarísimo, que por supuesto que sí. Yo creo que la experiencia es un grado y el conocimiento, como en cualquier cosa, ayuda a uno a disfrutar más. Entonces, a mí no me cabe la menor duda, pero tampoco lo sé, eso depende de la experiencia de cada uno. A lo mejor a uno le fue mejor de joven porque estaba con la persona adecuada y peor de mayor porque no la encontraba. Yo creo que el ser humano, cuanto más experiencia tiene, mejor.

P. Si Pedro Sánchez le pidiera que le dedicara la novela, ¿qué dedicatoria le escribiría?

R. Yo, si nos ponemos en el hipotético caso, que sería una película de ciencia ficción, de que Pedro Sánchez me pidiera que yo le firmara mi libro, le pondría la dedicatoria que le puedo poner a muchísimas personas, algo así como: "Espero que Vera te haga pasar un buen rato". Ya está, no hay nada más. Yo no tengo nada en contra de Pedro Sánchez, yo creo que él es el presidente del Gobierno, y si cualquier persona que se expone tiene que admitir las críticas, imagina el presidente del Gobierno que es el más importante de todos respecto a eso. Yo no tengo nada personal contra Pedro Sánchez y como gobernante ya lo he expresado un montón de veces. Si tuviera la intención de leerme, yo estaría encantado de que me leyese y ojalá le gustara, pero yo creo que él está a otras cosas. Yo creo que Pedro Sánchez está en otras cosas, en decir que lee otras cosas que quedan mejor. Eso también forma parte de su característica. Y no digo que le gusten más, digo que queden mejor.

P. ¿A Alberto Núñez Feijóo?

R. Exactamente igual. Si Alberto Núñez Feijóo es presidente del Gobierno en algún momento, como me hubiera gustado que le hubiera pasado a Pedro Sánchez, yo le deseo toda la suerte del mundo, pero sobre todo porque es mejor para todos. Que la gente que tiene que tomar decisiones que afectan a la comunidad acierte, a mí me parece que es una cosa que va en beneficio de todos. Sea Pedro Sánchez, sea Núñez Feijóo, sea el que sea. Entonces, yo le desearía suerte. Y si se lee mi novela, ojalá le guste y Vera le haga pasar un buen rato.

P. ¿A Juan Carlos I?

R. Es una figura que en la última época de su reinado perdió el muchísimo crédito que se ganó en la primera. A mí me parece que la perspectiva le colocará en su sitio. Yo creo que tiene un lugar importante en la historia, para bien, de nuestro país, y luego creo que ha sido un auténtico desastre y ha echado por tierra cuando se ha descubierto algunas cosas que ha hecho. Como ser humano me provoca cierta simpatía, esto sí, porque hay gente que te cae simpática o no, independientemente de las cosas que pueda hacer, y tengo cierta simpatía por él, pero ha estado fatal.

P. Y, por último, ¿a Felipe VI?

R. Yo creo que está haciendo un esfuerzo por el futuro de la institución. Yo le veo muy cargado de responsabilidad para que su hija Leonor pueda llegar a ser reina. Y, desde ese punto de vista, yo le respeto. Yo no tengo una especial simpatía por la monarquía, es una cosa que no entiendo, por supuesto la acepto, la considero democrática, pero no termino de entender por qué un jefe de Estado es jefe de Estado porque es el hijo de otra persona. Esto me parece difícil de entender, pero bueno, es el modelo de Estado que nos hemos dado, es el democrático, y yo a él le tengo mucho respeto.

No termino de entender por qué un jefe de Estado es jefe de Estado porque es el hijo de otra persona

Redacción:
Javier F. Borrell
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