por Juan Ignacio García-Ochoa y Miguel Angel Lara
P. ¿Cómo es el día a día de Aitor Karanka en la Federación?
R. La verdad es que es muy bonito y muy ocupado. Digo "muy bonito" porque no hay dos días iguales. Al final hay una agenda y cosas marcadas, pero siempre surgen cosas diferentes que hacer. Además, está la relación con la UEFA: participo en charlas con ellos, hago cosas con la FIFA... pero el día a día aquí en la Federación, bueno, consiste más o menos en venir.
Hay días que empiezo a las siete y media u ocho de la mañana con clases de inglés, estar con Luis y su cuerpo técnico, y ver cómo se hacen las cosas, que siempre es una novedad. Después están las categorías inferiores, con Manu y los seleccionadores; trato de ayudar para que cada uno se centre en lo suyo. La verdad es que, por la inestabilidad institucional, este puesto no existía hace tiempo, y mi labor es un poco facilitar las cosas a todo el mundo.
P. Siempre se observa la selección absoluta, pero hay mucho trabajo de cantera.
R. Hay un talento enorme en todas las categorías. Aunque la selección absoluta atraviesa un momento fantástico, es gratificante recordar mi época en la sub 16 y observar la progresión de los jugadores. Ver que la absoluta tiene una media de edad de 23-24 años y que por debajo sigue habiendo tanto talento es muy satisfactorio.
P. Su experiencia en Inglaterra, donde creo que se respetaba la figura del manager general, ¿tiene semejanzas con lo que hace ahora? ¿Hay algo que le sirva?
R. Sí, la verdad es que al final es un poco cerrar el círculo. Tienes que hablar con jugadores; si has sido jugador, entiendes a los chavales. Has sido seleccionador de la casa, entrenador, por lo que también comprendes muchas veces a Luis y a los entrenadores. Además, al estar en Inglaterra y, sobre todo, durante los tres años que estuve con Jose (Mourinho) en el Madrid, ves áreas como marketing, comercial, comunicación... Al final, se trataba de cerrar ese círculo y hacer un poco de todo. Como le digo, la idea que traía desde el principio es ayudar a toda la gente en una federación, en una selección que funciona de maravilla.
P. Usted coincidió con Del Bosque, como seleccionador sub 17. ¿Hay mucho parecido entre Vicente y Luis, entre Luis de la Fuente?
R. Puede ser, sí. Lo que pasa es que creo que vienen de diferentes contextos. Vicente venía del Real Madrid, de ganar Copas de Europa, de haber tenido mucho éxito, aunque es verdad que toda su vida había estado en la cantera del Madrid. Luis, en cambio, quizás no había vivido la experiencia de ganar títulos, pero sí tiene la experiencia de haber entrenado y de haber convivido con los jugadores de la absoluta desde que tenían 16 o 17 años. Entonces, creo que sí, en el carácter son muy parecidos.
P. ¿Cómo es la rutina de trabajo? Por ejemplo, ¿cómo gestionan el análisis de partidos después de una jornada?
R. El aspecto deportivo lo lidera Luis con su cuerpo técnico, que tiene una metodología clara y eficiente. Mi papel es apoyar, no imponer, asegurando la coordinación con los clubes, las concentraciones y otros aspectos logísticos, de manera que el equipo pueda concentrarse plenamente en lo deportivo.
P. Respecto a la relación con los clubes, ¿ha resultado más complicada de lo que esperaba?
R. No, todo lo contrario. Desde mi llegada establecí contacto con todos los clubes de Primera, Segunda y del extranjero, incluyendo Inglaterra, Francia, Italia y Portugal. El objetivo, tanto de los clubes como de la federación, es que los jugadores estén en las mejores condiciones y rindan al máximo. Desde el primer momento se mantiene un contacto constante, especialmente durante las concentraciones y desde que se publica la lista de convocados.
P. ¿Cómo se estructura la comunicación con los clubes? ¿Es principalmente entre directores deportivos o también con entrenadores?
R. Principalmente se establece de director deportivo a director deportivo. Cuando se trata de entrenadores, Luis se comunica directamente con ellos. Los temas médicos son tratados por Claudio con los servicios médicos de los clubes, y los de preparación física por Carlos. Cada uno se encarga de su área, aunque yo participo de manera general para conocer el contexto de cada situación.
P. Aitor, ¿qué falló en el caso de Lamine? ¿Algo no encajó ahí?
R. Bueno, yo creo que lo ha comentado Deco, y lo he leído también: la comunicación fue buena, pero quizás los tiempos no fueron los adecuados. Eso lo ha dicho Deco, así que bueno... lo que está claro es que, tanto con el Barça como con Lamine, y con todos los jugadores y clubes, el objetivo siempre es que vengan aquí, rindan como lo están haciendo y vuelvan a sus equipos para seguir rindiendo, porque al final es beneficioso para todos.
Fue una buena experiencia, y de ese caso aprendí mucho. Sí, está claro que es la primera vez que estoy en esta posición. Los clubes también, después de un tiempo, se acostumbran; no es la primera vez que la federación está en contacto con ellos, porque Fernando seguro que lo hacía, Moli también, y Luque en algún momento. Al principio cada club tiene sus maneras: por ejemplo, en el Atlético de Madrid, Carlos Bucero, además de ser director de fútbol, es amigo, hay más cercanía por años de conocimiento. Pero sí es verdad que el trato con todos los clubes es espectacular, tanto en la Premier. como con Luis Campos en el PSG. Como en el Oporto y en todos los demás...
P. En relación con la protección de los jugadores, ¿considera que con Lamine existe sobreprotección?
R. No se trata de un caso excepcional; todos los jugadores destacados reciben un seguimiento individualizado. Desde que se publica la convocatoria, estoy en contacto con los clubes y los departamentos médicos respectivos para asegurar que cada jugador esté en las mejores condiciones durante la concentración. Los jugadores, como Merino y muchos otros, valoran positivamente este cuidado y se sienten cómodos en la selección.
P. Lamine es un caso súper excepcional de 18 años.
R. Sí, 18 años ya, es una barbaridad lo que tenemos. Otras selecciones como Portugal, Messi con Argentina, Inglaterra... todos tienen a su jugador capaz de marcar diferencias. En España es más complicado, dada la calidad que hay, pero sí es cierto que la selección cuenta con un jugador muy desequilibrante y que llama la atención en todo el mundo. Estás en Georgia y hay anuncios de Lamine; al día siguiente, en Washington, en el sorteo, también hay anuncios de Lamine. Lo importante —y en eso estamos todos— no es protegerlo, sino intentar que el jugador esté al máximo nivel en cada partido.
P. A nivel internacional, en reuniones con técnicos y en actos de FIFA o UEFA, ¿le mencionan mucho a Lamine?
R. No, generalmente hablan de la selección en su conjunto. He tenido la oportunidad de ser observador de UEFA en varias Eurocopas y siempre ha existido admiración por la selección española. Incluso cuando no era una de las favoritas, demostraba partido a partido que merecía reconocimiento. En los actos recientes con FIFA, lo que más destacan es la calidad y el nivel general de la selección.
P. ¿Qué valoración hacen, por ejemplo, de la última ventana, de todas las bajas que había y de cómo jugó España?
R. Pues mira, es una de las cosas que, desde que llevo aquí, me llama la atención. Empiezas los partidos y ves a un jugador y piensas "qué bueno es este", y luego a otro, y al final todos son buenos. Pero sucede que se lesionan dos para el siguiente partido, y los que entran lo hacen igual o incluso mejor; se lesionan cuatro o cinco para el siguiente, y siguen rindiendo.
Creo que ese es el éxito de Luis, de su cuerpo técnico: conocer a los jugadores desde que tienen 16 años y lograr que, cuando vienen, vengan a un equipo, y eso es lo importante. Muchas veces en las selecciones te ves solo una vez al mes o ahora cada cinco o seis meses, pero lo que ha conseguido Luis es que estos jugadores, además de tener una calidad increíble, sean un grupo. Yo, bueno, lo intuía sin estar dentro, pero cuando lo estás, te das cuenta de que lo buenos que son dentro del campo es porque fuera son todavía mejores.
P. Usted que le ve de cerca, ¿cuánto le cuesta a Luis tomar decisiones sobre a quién dejar fuera de la lista, tanto a nivel deportivo como humano?
R. Es un bendito sufrimiento. El reto no es decidir quién puede entrar, sino a quién dejar fuera. Es una situación difícil, pero es preferible contar con 30, 35 o 50 jugadores en la prelista que limitarse a 15 o 20. Luis y su cuerpo técnico valoran poder elegir entre tantos jugadores, y su habilidad permite que incluso los convocados por primera vez se sientan cómodos y preparados, como en sus clubes.
P. Tenemos todos en mente a Rodri y a Carvajal. ¿Ha hablado con ellos? ¿Cómo están? ¿Qué idea tiene usted de si van a llegar bien?
R. Yo creo que ni los doctores ni ellos mismos lo saben todavía. Estamos en periodo de recuperación, y evidentemente son dos jugadores que, bueno, tuve la suerte de tener en la primera concentración que dirigí. Te das cuenta de que son dos líderes, tanto dentro como fuera del campo. Así que, bueno, esperemos que los dos lleguen en las mejores condiciones.
Lo que tiene De la Fuente con las listas es un bendito sufrimiento. Manejamos una lista de unos 70 jugadores