por Jaime Martín
PREGUNTA. Cuando se estaba jugando el título, decía que ganarlo no le iba a cambiar la vida. ¿Se la está cambiado o no?
RESPUESTA. No. Yo creo que a nivel personal no me ha cambiado nada. A nivel profesional, obviamente, me ha cambiado porque ahora soy campeón del mundo y mi nombre va a estar ahí siempre y esto es guay, es muy guay, después de toda la lucha y todo el sacrificio que hemos tenido, pero a nivel personal, yo soy la misma persona, tengo los mismos amigos y me levantaré a entrenar igual cuando me toque para preparar lo que viene.
P. Lo que es un poco alucinante es que se haya hecho más conocido para alguna gente por cierto lío televisivo entre La revuelta y El hormiguero más que por su título, ¿no?
R. Bueno, para la gente que conoce las motos, ya me conoce y, al final, la gente que me ha conocido por esto, pues bienvenida sea. Al final, habrá de todo, gente que opine bien; gente que opine mal. Lo importante es saber que no puedo controlar lo que se opina de mí. Entonces, que la gente opine lo que quiera.
P. . En lo deportivo, hay un punto en la temporada que parece clave: en Mugello, cuando Ducati decide que sea Marc Márquez y no Jorge Martín quien vaya a su equipo oficial en 2025. Usted opta por irse a Aprilia. ¿Ahora puede decirse cuánto le motivo eso de cara al título?
R. Sinceramente, para mí, el punto clave del campeonato no fue ahí. Sí, obviamente, para la prensa, para el tema contractual, hubo un lío de la leche y sí que fue un antes y un después en mi historia con Ducati, eso está claro, pero, para mí, a nivel deportivo, un punto de inflexión pudo haber sido Alemania, cuando me caí liderando con mucha ventaja. Creo que ése podría ser el punto de inflexión para mí de hacer el cambio y decir: 'Hasta aquí, no voy a fallar más'. Eso a mí sí que me motivó. A mí que me cojan o no, pues no lo puedes controlar. Que es que no, pues al final fue más una liberación de decir: 'Llevo años intentando demostrar a gente que no quería que le demostrase'. Al final, vi que no tenía que demostrar nada y di mi cien por cien, igual que había hecho hasta ese momento y he conseguido llevarme este título. Ahora, seguramente, se estén mordiendo las uñas, pero, al final, no es conmigo con quien tienes que hablarlo.
Las 12 personas que trabajaron para mí en Pramac han valido como 200
P. ¿Cómo conseguiste no derrumbarte ante esa decisión de Ducati y cómo que no se derrumbara el Prima Pramac, porque también ellos iban a dejar Ducati?
R. Para mí, ese hecho fue una unión, nos hizo unirnos más. También, aproveché esa oportunidad para hacer que el equipo fuese una piña, para juntarlos a todos y decirles: 'Chicos, ha pasado esto...', ellos también estaban impresionados con lo que había pasado, pero lo aproveché. Este año, al final, también me he tomado las cosas más como una oportunidad y no como una amenaza. Tú te dices: 'Vale, es lo que hay, ¿qué oportunidad tenemos por delante?. Pues que un equipo satélite de 10-12 tíos podemos ganar a una fábrica de 200. Así que a currar, nadie nos va a regalar nada y vamos a por ello'. Y, al final, gracias a eso, seguramente, pude ser campeón del mundo.
P. Pol Espargaró decía en una entrevista en MARCA, antes de la final de Barcelona, que en España no se estaba valorando lo suficiente lo que Jorge Martín estaba haciendo. ¿Usted cree que se ha valorado lo suficiente, se está valorando o vamos a tener que esperar años para que se valore?
R. He sido el único piloto que ha ganado un campeonato de MotoGP en un equipo satélite y esto es por algo. No es fácil. Hay gente que sabe de motos, pero no sabe las personas que trabajan para tí. Ahora me he dado cuenta de lo que es ser un piloto de fábrica, de lo que es tener a 200 personas trabajando para tí, escuchándote a tí y esto no estaba en Pramac, no era así en Pramac. En Pramac tenía mis 10-12 personas con las que trabajaba, obviamente querían que ganase, pero no eran 200, eran 10. Entonces, al final, era un lastre, pero esas 12 personas han valido como 200 y con eso me quedo, esa familia que hemos creado y esas personas trabajan al cien por cien, son una pasada.
P. La lucha con Pecco Bagnaia, esa rivalidad de buen rollo, sin buscar líos, ¿quedará como un ejemplo de que se puede competir de otra manera, sin estridencias?
R. Yo creo que sí. No es que sea un ejemplo, pero creo que va a ser difícil volver a ver algo así, porque lo que hemos vivido Pecco y yo en 2015 y 2016 durmiendo en la misma habitación durante dos años y que dos pilotos que estaban en el mismo equipo, que, precisamente, dormían en la misma habitación, luego peleen por Mundiales en MotoGP es muy difícil verlo. Para empezar porque los pilotos de Moto3 ya no duermen juntos, cada uno duerme en una habitación y, luego, porque también es mucha casualidad que justo sea así. Al final, ves pilotos muy buenos, pero uno destaca más que el otro y llega uno; el otro no llega. Entonces, ostras, va a ser muy difícil volver a verlo. Luego, hay gente que dice: 'No, es que si eres rival, tiene que ser enemigo'. Pero, para mí, no tienes por qué. Yo tengo rivales con los que ni me hablo y tengo rivales, pues como Pecco, con los que tengo respeto y buena relación. Y yo sinceramente creo que cuando nos retiremos, Pecco y yo podremos ser amigos, perfectamente y no habrá ningún problema. Al final, como Rafa Nadal y Federer. Es algo que no tiene nada que ver. Creo que es algo bonito y mola.