La selección está jugando con acierto las Ventanas FIBA de clasificación para el Mundial de Catar 2027 mientras una gran generación de jugadores, futuros internacionales, crece en Estados Unidos. La revolución del baloncesto español se está gestando en la tierra prometida, en las universidades de la NCAA, en las hazañas de los Celtics en carne de otro joven, Hugo González, en la consolidación de Santi Aldama en Memphis. Tanto es así que la FEB ha cambiado su estructura deportiva en la selección masculina para atender a la nueva realidad de los hombres que Chus Mateo, seleccionador, considera “futuros dueños de la selección”.
En un movimiento renovador inédito, de abajo a arriba, y como respuesta a la enorme capilaridad en la fábrica de súper estrellas que son las universidades americanas, los chicos llamados a brillar (pensando como opción más realista en el Europeo 2029 de Madrid) cuentan con la supervisión de Dani Gómez, que trabaja para los Suns (NBA) y es responsable de la red de seguimiento de la FEB en Estados Unidos. No se le pasa por alto ningún destello de los diamantes en bruto del baloncesto español. “Mi figura es acercar a la Federación a estos jugadores y fortalecer el proceso de 'scouting' para la evaluación y seguimiento ante una hipotética incorporación al equipo nacional”, cuenta Gómez, a MARCA.
Con el carácter que tienen y su espíritu competitivo creo que estos chicos van a ser importantes en el futuro
Dani, propuesto por Chus Mateo, es el hombre clave en la nueva logística, el técnico con llave para abrir las puertas en cada universidad americana a Elisa Aguilar, presidenta de la FEB, y al seleccionador, impulsores de un viaje de 27.000 kilómetros repleto de peripecias (nevada histórica en Nueva York incluida y apurado traslado a Boston en tren) que sirvió básicamente para confirmar el compromiso de los chicos, transmitir cercanía y tender puentes porque, como recuerda Mateo “me gustaría que estuvieran más cerca, pero entiendo que estén lejos. Con este viaje les venimos a decir que todos estamos juntos”. Lejos de considerarse ofendida por la diáspora, la Federación ha convertido el problema, la fuga de talento, en oportunidad.
La nueva realidad
La nueva realidad ha obligado a cambiar la orientación del radar de la FEB, que dispone de una herramienta digital de consumo interno donde se puede monitorizar cada partido de los 40 jugadores en categoría masculina y también de las 26 mujeres que se encuentran a buen nivel en Estados Unidos. La emigración de jugadores que están en la antesala de estrenarse con la selección absoluta, como Aday Mara, que puede ser perfectamente primera ronda del Draft de la NBA y competir en la F4 con Michigan, Baba Miller (Cincinnati), que también podría aparecer en primera ronda, Folgueiras (Iowa), Rubén Domínguez (Texas A&M), Langarita (Utah State), Platteeuw (Davidson) y el ya internacional Saint Supery (Gonzaga), entre otros, obedece a un cambio de rumbo a la hora de enfocar su desarrollo como jugador profesional.
Tienen todos los ingredientes para ser grandes jugadores, tienen todos los medios a su alcance y todos los recursos que son difíciles de ver en muchos clubes ACB. Les entiendo perfectamente
A pesar de la loable intentona de la incipiente Liga U22 y sin, por lo general, apuestas decididas de los clubes ACB, marcados por el corto plazo (y la exigencia del resultado del partido del domingo), la NCAA barre con su propuesta. No sólo ofrece proyectos académicos y de vida muy atractivos, con ese magnetismo del ambiente especial, colorido y lúdico de las universidades americanas, donde hay un férreo sentido de pertenencia marcado por esos años de transición a la vida adulta. Pueden pagar buenos contratos a los jugadores, las oportunidades para jugar allí son mejores y las condiciones (recursos, instalaciones, apoyo) son extraordinarias. “Tienen todos los ingredientes para ser grandes jugadores, tienen todos los medios a su alcance y todos los recursos que son difíciles de ver en muchos clubes ACB. Les entiendo”, reconoce Chus.
Nuestro sistema de formación es muy bueno. Los jugadores tienen un bagaje táctico y conocimiento del juego que valoran mucho los entrenadores americanos, incluso en la NBA
Gómez vive la realidad del baloncesto americano de cerca. Es el ojo que todo lo ve, precisamente lo que buscaba Mateo, una correa de transmisión instantánea para saber lo que está ocurriendo en América con los jugadores que serán fundamentales en la España del futuro. “Al estar allí residiendo tengo mucho más cerca a los entrenadores, ayudantes, responsables de los programas en las universidades, conozco bien las competiciones… Tenemos buenos contactos. Queremos conocer al jugador en profundidad y saber su situación personal y deportiva. El viaje que hizo Chus con Elisa les ayudó también a poner contexto porque la NCAA es muy heterogénea, con muchos niveles. Mateo ha conocido a los entrenadores y tiene contacto con los chicos. Yo hablo más con entrenadores y agentes que me cuentan sus impresiones de cómo van”.
El jugador joven español, cotizado
Las universidades americanas no son bobas. El canterano español es muy apetecible. “Nuestro sistema de formación es muy bueno. Los jugadores tienen un bagaje táctico y conocimiento del juego que valoran mucho los entrenadores americanos, incluso en la NBA, como estamos viendo con Hugo, que tiene un gran conocimiento para su edad. Esto unido al carácter competitivo forma una combinación muy buena a ojos del entrenador americano”, resume Gómez.
El kilo de jugador español vale más. Después del viaje, Chus percibió con satisfacción la enorme consideración que hay en América del trabajo de formación realizado en España. Porque el joven jugador español entiende bien el juego, su IQ por lo general es mejor y además se siente cómodo jugando en equipo, la base del baloncesto. En la sociedad más individualista del mundo, en el baloncesto de los aclarados y el 1 contra 1, al jugador español se le aprecia porque sabe asociarse y entenderse con los otros cuatro en cancha. “Y lo que nos han dicho y me agrada enormemente, no sólo por ellos, por su trabajo, sino por lo que se puede extraer de sus palabras es que los jugadores españoles tienen el mejor conocimiento del juego que lo que tienen el resto de compañeros en sus equipos. Y eso es algo que habla muy bien del baloncesto español y de los entrenadores españoles, de los formadores españoles. Para ellos es de gran ayuda tener jugadores nuestros”.
Los jugadores españoles, por lo que nos han dicho en el viaje, tienen mejor conocimiento del baloncesto que el resto de sus compañeros. Y eso es algo que habla muy bien de nuestro baloncesto
El verano, en España
Los jugadores no sólo alumbran un tiempo de grandes esperanzas. En verano, se asomarán con la selección en España. Habrá una concentración en mayo y otra en julio y agosto, coincidiendo con las Ventanas. Algunos podrían debutar con la absoluta y otros formar parte de una potente selección B. En la FEB, ambiciosa como siempre, se ve el futuro con los pies en el suelo y la mirada larga, con grandes perspectivas. En plena transición después de una época histórica y varios años de barbecho, la siembra se está haciendo de la mejor manera. “Creo que vamos a tener selecciones pujantes en el futuro, ganaremos o perderemos porque eso nunca se sabe pero me gusta el carácter que tienen estos chicos, cómo compiten y creo que van a ser jugadores importantes en los próximos años".




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