| Sin
cultura de F-1 |
 |
Por Jesús Benítez
Jefe de la sección de motor de MARCA
|
De los 80.000 espectadores que asistieron al Gran
Premio de España de Fórmula 1, el 70 %, o puede
que más, no eran españoles. Los que hacían más ‘bulto’
en las gradas eran alemanes, italianos, franceses,
ingleses, etc. Es decir, los fieles y tradicionales
seguidores de este deporte en Europa que acudieron
a la cita de Barcelona para ver a los Schumacher,
Hakkinen, Coulthard, Villeneuve, etc. Hablando con
nuestro fotógrafo, Francesc Adelantado, que vivió
la carrera en la pista y mirando a las gradas, me
dice que había miles de banderas y pancartas de
fans de Schumy, de Ferrari, otros cientos de ellas
de Finlandia, de Gran Bretaña, de Brasil.
Y en ese bosque universal de aficionados, también
se descubrían una cincuentena de testimonios anónimos
en favor de De la Rosa y Gené. Con estas referencias,
uno llega a la siguiente conclusión: nuestros pilotos
eran ayer los últimos de la fila, y la afición también
está de momento en esa posición. Esta es la realidad
actual de la Fórmula 1 en España. Aquella frase
manida de los círculos políticos que aludía a nuestra
condición de furgón de cola en la Europa moderna
parece superada en términos económicos, pero hay
otros en los que evidentemente se manifiesta en
toda su crudeza. Pero al menos, el valor se nos
supone y, además, hace dos años, ni siquiera estábamos
en F-1, ni había patrocinadores españoles en la‘jet’
del deporte automovilístico, ni había tanto interés
por ver carreras en directo o por la tele. Es aquí
donde ayer sí que ganamos un gran premio. |
EXPERTO |
|