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¿Qué alcance tiene un misil? (19.00)
A medida que pasan las horas, el ambiente de los que esperamos
ser evacuados desde Níger se vuelve más tenso.
No diremos que se enrarece, pero sí que la incertidumbre
se hace notar, porque pese a que se nos han dado explicaciones
oficiales, nadie sabe contra qué nos enfrentamos, cual
es el potencial real de ese grupo terrorista islámico,
con cuantos hombres cuenta ni qué armamento tiene, aunque
la referencia de que dispone de material robado al ejército
argelino no es muy tranquilizadora.
Tampoco lo es que hayamos recibido hace poco la visita de un
enviado de la embajada de los Estados Unidos, que ha recomendado
a todos, pero casi ha ordenado a los 'dakarianos' de nacionalidad
estadounidense, que abandonemos la carrera porque somos objetivo
terrorista. No es que haya muchos yanquis aquí, pero
no le han hecho caso y pilotos y mecánicos siguen en
carrera.
Pero queramos o no, procuramos tomarnos todo con humor (a ver
qué remedio). Más o menos todo el mundo hace cábalas
sobre cual es el alcance de un misil tierra-aire y la altura
a la que pueden volar los aviones que nos transportan. Yo, por
si acaso, preferiría ir en el último que despegue,
a ver si han acabado ya con sus municiones...
Acrobacias por sorpresa por Antonio
A. Castillo (Veterano del Dakar)
De aquellos años recuerdo la incomodidad -que
se mantiene, según he hablado con Jacinto Vidarte- de
los desplazamientos. Los periodistas, y la mayor parte de la
caravana, nos desplazábamos de una a otra etapa en pequeños
aviones, bastante anticuados. A medida que te ibas acostumbrando,
empleabas el tiempo de vuelo en pasar a limpio reportajes y
entrevistas y también en echar algún que otro
'coscorrón'. Las pistas donde se aterrizaba eran diminutas,
razón por la que a veces se vivían situaciones
insólitas y ciertamente preocupantes; un día,
por ejemplo, el piloto nos indicó que no veía
el lugar donde tenía que aterrizar y nos pidió
que miráramos por las ventanillas para localizarlo. En
fin, situación poco apta para corazones sensibles...
Otra anécdota de aviones en el Dakar. En un viaje tranquilo
y sin sobresaltos, el que me transportaba cayó prácticamente
en picado en pleno vuelo. Estómago y cabeza lucharon
entonces por intercambiar sus posiciones y por unos segundos
el vértigo se adueñó de mí. Recuperados
del susto, el piloto, el mismo de antes, nos indicó que
acabábamos de pasar el ecuador y que era habitual entre
los de su gremio soltar los mandos ante tamaña efeméride...
Podía haberlo avisado antes.
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