El ejército de Ivanovic
volverá a dar guerra
JOSÉ LUIS MARTÍNEZ y DAVID PECKER. Madrid
El TAU Cerámica, uno de los pesos pesados de la ACB desde
hace ya unas cuantas temporadas, visitó la redacción
de Marca pese a encontrarse asolado por una plaga de lesiones,
un gesto de agradecer de un club moderno, casi adelantado a su
tiempo en organización, infraestructuras y ‘modus
operandi’ a todos los niveles.
Casi la mitad de la expedición baskonista, en concreto
los inquilinos de su enfermería -Prigioni, Scola, Macijauskas,
Hansen y Gabini- además de su director general, Carlos
Izar, y su jefe de Prensa, Alfonso Churruca, llegaron a la capital
por carretera y el resto del equipo, que acababa de conquistar
el torneo Estrella de Oro en Francia, debía hacerlo en
el ‘mosquito’, el avión que utilizan para sus
desplazamientos. La niebla en Angers hizo que esa facción
del equipo llegase con retraso.
Los baskonistas renqueantes acapararon el protagonismo en la primera
parte del recorrido por el ‘Mundo Marca’. Scola alucinó
viendo sus fotos de los Juegos, que devoró con ansia en
la pantalla del ordenador. “Ésta la quiero, ésta
también, y ésta...” Cuando vio el archivo
fotográfico general de Marca entró en éxtasis:
“Mándenmelas en un cd, por favor”.
Otro que dio mucho juego fue Travis Hansen. Este alero norteamericano
que jugó la pasada campaña en Atlanta sorprendió
por su dominio del español. Todo tiene una explicación:
es mormón y estuvo dos años de misionero en Chile,
donde aprendió el idioma y se aficionó al fútbol.
Llamó la atención su parecido con el rapero Eminem.
Se lo comentamos y no sólo admite el parecido, sino que
encima le gusta su música.
Otro que domina bastante peor el idioma que él esMacijauskas.
El lituano, un año después, sigue hablando casi
con monosílabos, aunque durante su comparecencia en Radio
Marca bromeó con el moderador. “No tengo problemas
para hablar en vasco”, aseguraba con una sonrisa pícara.
Poco después de la sesión fotográfica con
este primer grupo, un niño que ha posado con los gigantes
en algunas fotos cae en plena calle. Empieza a atisbarse un gran
chichón. Carlos Izar, director general baskonista, sentencia
con fina ironía que “todo el que se arrima a nuestro
equipo se lesiona”.
Cuando aparece el grupo ‘francés’ todo son
bromas. El reencuentro prosigue con una sesión fotográfica
conjunta y un almuerzo en el Hotel Emperatriz. A Ivanovic se le
ve distendido, pero tras el postre se pone los galones y no da
pie ni a servir el café. “Vámonos”.
Y la tropa desfila. Unos en el ‘mosquito’ y otros
en autobús emprenden viaje a Vitoria. Y a uno le da que
este equipo sigue desprendiendo tufillo de campeón. ¿De
qué? Tiempo al tiempo.
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