El Caja busca su hueco
entre los grandes
JOSÉ LUIS MARTÍNEZ, DAVID PECKER Y NACHO DUQUE.
Madrid
El Caja San Fernando, pese a sufrir los atascos de Madrid, llega
pronto al hotel Emperatriz. Las caras no son muy alegres. Primero,
por la hora. Segundo, porque perdieron de paliza la noche anterior
en Fuenlabrada. A su nuevo entrenador, Velimir Perasovic, es casi
imposible arrancarle una sonrisa. Sólo para la sesión
fotográfica modifica un poco su rictus. Sigue siendo tan
disciplinado entrenando como cuando era jugador. Siempre entrena
a puerta cerrada y las entrevistas deben hacerse de 13:00 a 14:30
horas. Todo calculado. Ese estilo Peras es el que
debe devolver al Caja a la elite tras cuatro años de ausencia.
Los jugadores van modificando su talante. Ayuda el buen ambiente
mientras ejercen de modelos. Tendría futuro por ejemplo
Lou Roe. Posa con camiseta, sin camiseta (por cierto, debe de
tener músculos hasta ahora desconocidos), con una toalla,
con un balón... Todo un profesional que, sin embargo, no
escapa de pequeños sustos. Ya en el periódico choca
con una mesa y se hace un pequeño corte en una rodilla.
Nada comparado con la deshidratación que sufrió
hace poco. Debe beber mucha agua. Nos asustamos porque parecía
bloqueado, cuenta Nacho Delgado, el jefe de Prensa.
Cambia el tercio Salvador Domínguez, delegado del equipo,
que parece un juglar de tantas anécdotas como conoce. El
protagonista sigue siendo Lou, que es musulmán (se está
intentando cambiar el nombre) y no come jamón. Yo
me pongo siempre a su lado en las comidas porque el jamón,
ni lo toca, dice antes de una carcajada.
El buen rollo lo ponen sobre todo el afán de hacer grupo
de Raúl Pérez, el más veterano, y la sonrisa
de Darren Phillip, posiblemente la más espectacular de
la Liga. El londinense es muy extrovertido. Es casi cómica
su manera de utilizar el castellano pues lo hace con un acento
andaluz casi perfecto, herencia de su estancia varios años
en el Unicaja.
Otro que se las apaña con el castellano es Slanina. Cuando
vuelvo de vacaciones me cuesta más, pero al acabar la temporada
hablo bien, dice. Su pasión por la cultura andaluza
le hizo apuntarse junto a su esposa a clases de sevillanas. La
tercera es la más difícil, bromea. El año
pasado causaron sensación en la Feria las esposas de Donatas,
Larrañaga y Santangelo vestidas de sevillanas.
Llega el momento de la radio y Carlos Cherry alucina. Es un fanático
de Radio Marca. Se pasa el día entero escuchándola,
sobre todo a Andrés Montes. Fue una lástima que
el presentador de No sabes cómo te quiero no
estuviera en la redacción en ese momento. Es probable que
este año Cherry pueda escuchar los éxitos del Caja
sin tocar el dial, claro.e mira de arriba a bajo.
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